9 dic. 2010

"El Regalo más menospreciado"


Hoy tengo algo muy hermoso que compartir con ustedes.
Una tarde, cuando llegué a mi casa y me disponía a descansar, me vino a la mente que podía ocupar mi tiempo de una manera más provechosa y como contaba con todo el resto del día me dispuse a arreglar la caja de los recuerdos.
Era algo que sabía que tenía que hacer, pero ahora lo haría disfrutando de la calma. Al abrirla, fui encontrando recortes de momentos de gran felicidad en mi vida. Una a una fueron apareciendo ante mis ojos las imágenes que, como recuerdos vivos, me invitaban a revivir esas escenas familiares, fotos de mi época de estudiante, mis noviazgos, mi boda, el nacimiento de mi hijo y una variedad de cosas que me hacían viajar a lugares lejanos y tal vez nunca más visitados.
Me encontraba absorta mirando una fotografía mía cuando era chiquita cuando ví un recorte de periódico de un artículo que no recordaba con exactitud de qué se trataba. Lo tomé y lo leí con gran detenimiento y comprendí el por qué lo había guardado a través de los años. Hoy quiero compartírselos para que ustedes, queridas amigas y amigos, espero que lo guarden y un día puedan extraerlo de su caja de recuerdos personal:
"Qué le regalo a mis hijos? (Comenzaba así el artículo) Comprendí que el mejor regalo que se le puede dar a un hijo es uno que no pueda romper. Hay regalos que los niños no pueden arruinar, son los regalos de las virtudes morales y los valores divinos que necesitan para enfrentar la vida con éxito. Son las cosas preciosas que sólo una madre y un padre están bien capacitados para infundir en ellos. Son los valores duraderos de una sincera autoestima, un ánimo alegre, comprensión del valor correcto del dinero y del trabajo, amistades fuertes, una actitud perdonadora, una sexualidad saludable, sentido del humor, elecciones sabias, una visión creativa y una verdadera espiritualidad".
Estas palabras fueron escritas por Steve E. Annie Chapman.
Qué regalos!!! ¿verdad? y después de leer esto vino a mi mente la imagen de aquel niño que nació en un pesebre, al que pusieron a sus pies oro, incienso y mirra. Oro, para confirmar su realeza y majestad; incienso, para confirmar su divinidad: y mirra, para confirmar la naturaleza humana de Jesús y su sufrimiento y muerte futura. Lo "amargo" de nuestra vida; nuestros dolores y pecados.
Finalmente, el mejor de todos los regalos que podemos recibir y compartir, es el regalo de la Salvación que El nos dió con su muerte en la cruz por amor a nosotros y en su resurrección.
Ese regalo es para tí y para los tuyos; es un regalo eterno y vivo, consiste en que El quiere poner Su Vida en tu corazón.
Cerré la caja y reflexioné. ¿Sabes?
Curiosamente, Jesucristo es el regalo más menospreciado en navidad. ¿Lo habías pensado?

"Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes". Santiago 4:8 (NVI)

Meche Contreras

1 comentario:

  1. esos son los verdaderos regalos, bravo Meche, gracias por compartirlo. pks.

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